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viernes, 11 de marzo de 2011

Premios Discapnet 2011




La Princesa de Asturias y el presidente de la ONCE y su Fundación, Miguel Carballeda, hicieron entrega este 10 de marzo de 2011 de la primera edición de los Premios Discapnet a varias iniciativas en las que las nuevas tecnologías mejoran la vida cotidiana de personas con discapacidad, como la inclusión escolar de una niña con discapacidad severa con sólo ocho años en su colegio de Meaño (Pontevedra) o la iniciativa de Fundación Vodafone para que las personas con discapacidad accedan a la información de los medicamentos. También han recibido galardón “la Caixa”, Renfe Operadora-Adif y Repsol YPF-Fundación Repsol.

El proyecto “Medicamento Accesible”, desarrollado por Fundación Vodafone España, ha sido reconocido como la mejor iniciativa para la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad en la categoría de accesibilidad TIC.

En este caso, el jurado ha destacado que se trata de una iniciativa que aprovecha, con bajo coste, los dispositivos móviles y el acceso a la Web para ofrecer una aplicación que permite disponer de la información relevante sobre el medicamento de un modo accesible. Su alta aceptación por parte de los usuarios y la facilidad de su implantación, han sido otros de los criterios subrayados. El “medicamento accesible” permitirá a un ciego o a una persona con discapacidad motriz severa, consultar en su móvil adaptado el contenido del prospecto o la fecha de caducidad, de forma completamente accesible y en tiempo real, con tan sólo captar con su cámara un código de barras específico similar al que imprime el fabricante en la caja.

Por otra parte, las empresas o entidades que más han destacado por su labor en materia de mejora de la accesibilidad TIC han sido “la Caixa”, reconocida por su compromiso continuado con la accesibilidad, y el Colegio de Educación Infantil y Primaria “As Covas” del municipio pontevedrés de Meaño, por su proyecto de investigación en el uso de las TIC en la enseñanza.

El compromiso de la Caixa se traduce, por ejemplo, en que el 85 % de sus oficinas son accesibles y el 60% de los cajeros automáticos de su red incorporan prestaciones de accesibilidad como alto contraste, videos informativos en lengua de signos, opciones guiadas por voz para personas ciegas y menús fáciles.

El Colegio “As Covas” ha llevado a cabo adaptaciones informáticas y autoaprendizaje del profesorado, que se inició tras la incorporación al centro de una alumna con necesidades educativas especiales, y que constituye un ejemplo de creatividad, de compromiso con la accesibilidad y de enseñanza integrada.

Renfe-ADIF y Repsol, Premios al Compromiso con las personas con discapacidad.
Por último, el jurado de los Premios Discapnet ha concedido dos galardones al Compromiso con las Personas con Discapacidad: Al trabajo continuado desarrollado por Renfe Operadora junto con Adif, por su alto compromiso con la mejora de la accesibilidad en el transporte ferroviario, y a Repsol YPF-Fundación Repsol, por la labor que viene realizando en favor de la integración de las personas con discapacidad.

El jurado ha valorado el gran esfuerzo de coordinación realizado por Renfe y Adif que, de forma conjunta y unitaria han sabido mejorar la experiencia de los viajeros con discapacidad que utilizan el sistema ferroviario español, algo que se ha manifestado en actuaciones como la puesta en marcha de los servicios Atendo y Dialoga y las inversiones para la adaptación de infraestructuras y material móvil.

En el caso de Repsol YPF y su Fundación se ha valorado la integración de personas con discapacidad en su plantilla, facilitando la formación necesaria, así como la sensibilización del resto de los empleados y la adaptación de sus estaciones de servicio.

Fuente: http://premios.discapnet.es/index.html

martes, 5 de octubre de 2010

Este 4 de octubre se inició El Camino de los Satélites 2010

El Camino de los Satélites es un conjunto de acciones destinadas a hacer accesible el Camino de Santiago a todo el mundo y a fomentar y promover la participación en esta ruta. El proyecto engloba la realización de la Ruta Xacobea por personas con diversidad funcional apoyados por tecnologías, una red social y un documental entre otras acciones.


Esta iniciativa ha sido impulsada por la Fundación Tecnología Social (FTS) junto con el apoyo de la Fundación Vodafone España, la Xunta de Galicia y la colaboración de la Asociación Gallega de Empresas de Tecnología y Comunicación (AGESTIC). Están previstas 32 etapas, 738,7 kilometros; 23 km por día. El Camino se ha iniciado en Roncesvalles, llegará a Santiago de Compostela el 4 de Noviembre.
Más información en: http://www.caminodelossatelites.es

martes, 22 de abril de 2008

FALCESIBILIDAD

Las evidencias sobre discriminación por motivos de discapacidad (diversidad funcional, según la entiende cada vez mas gente), saltan cuando menos te lo esperas.

No hace muchos meses, nuestro amigo H., un tío la mar de interesante, andaba luchando duro con una situación laboral, digamos, con mucho 'margen de mejora'.

Afortunadamente la suerte va cambiando, el trabajo va apareciendo, y le va tan bien que ha podido mudarse a una casa mas grande, mas bonita y sin barreras.

Y en el colmo de la buena suerte, el Ayuntamiento de la ciudad en la que vive, ha decidido arreglar la acera que pasa justamente delante de su portal, que acusaba ya el paso del tiempo... No puede ser, ¡tantas buenas noticias juntas!, ¡que suerte!

H. nos ha mandado unas fotos para que comprobemos el resultado final de la obra y podamos observar la cantidad de desaciertos que una simple intervención como esta lleva implícitos, no sólo en términos de accesibilidad, sino también como factor de riesgo para accidentes, leves en su mayoría (un tropezón al salir, un resbalón al entrar...), pero perfectamente evitables.

El 'diseño para todos' es, más que una forma de construir, una forma de vivir. Es preciso incorporar a nuestra cultura, a nuestra vida diaria, a nuestra rutina, el simple hecho de reflexionar antes de actuar. De pensar que existen muchas personas que durante una temporada larga o corta, van a tener formas diferentes de relacionarse con el entorno, de desenvolverse en él, y por lo tanto, tendremos que diseñar ese entorno de forma que no suponga una dificultad, un riesgo... una fuente de discriminación en definitiva.

jueves, 27 de marzo de 2008

Discapacidad y accesibilidad en la empresa. Una visión desde la responsabilidad social corporativa

Antonio Jiménez Lara

La OIT calcula que en el mundo hay unos 386 millones de personas con discapacidad en edad de trabajar. Son personas que tienen el potencial necesario para incorporarse al mercado laboral y contribuir al desarrollo de sus países como empleados, trabajadores independientes o empresarios, y que desean hacerlo. Sin embargo, la mayor parte de las personas con discapacidad que pueden y quieren trabajar están desocupadas. Muchas de ellas, ante la falta de expectativas laborales, ni siquiera buscan trabajo. Además, cuando las personas con discapacidad trabajan, frecuentemente lo hacen en empleos en los que se les paga menos y en los que tienen pocas posibilidades de promoción profesional. El resultado final de esta situación es que, en los albores del siglo XXI, muchas personas con discapacidad viven en la pobreza.

Esta situación no es privativa de los países de menor desarrollo relativo. En España, la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud de 1999 cifró el número de personas con discapacidad en edad de trabajar en algo más de 1,3 millones, lo que supone un cinco por ciento de la población total en el mismo rango de edad. Según la encuesta, sólo el 32 por cien de las personas con discapacidad en edad de trabajar se encontraba en situación activa (trabajando o buscando empleo), lo cual supone algo menos de medio millón de personas. El resto (dos de cada tres personas) no se habían incorporado al mercado laboral. Para valorar adecuadamente estas cifras hay que tener en cuenta que, en la fecha en que se realizó la encuesta, la tasa de actividad de la población general (un 64,5 por cien) era más del doble que la de las personas con discapacidad.

La lectura de la situación laboral de las personas con discapacidad que proporciona la encuesta de 1999 se hace aún más negativa si tenemos en cuenta que, además de esa baja tasa de actividad, soporta también una alta tasa de desempleo (un 26,1 por cien frente al 16,6 por cien que en la misma fecha presentaba la población general). El resultado era una tasa de empleo del 23,9 por ciento, lo que quiere decir que sólo una de cada cuatro personas con discapacidad en edad laboral estaba ocupada, treinta puntos porcentuales por debajo de la tasa de empleo de la población general (53,8 por ciento).

En la primavera del año 2002 el INE aplicó un módulo sobre discapacidad en la Encuesta de Población Activa que permitió obtener nuevos datos sobre las personas con discapacidad y su relación con el empleo. Esos datos no se refieren sólo a las personas con discapacidad en sentido estricto, sino también a quienes tienen algún problema de salud cuya duración haya sido o se espera que sea superior a seis meses. La población estudiada, de acuerdo con ese criterio, ascendía a 2,34 millones de personas (un 8,7 por cien de la población en edad de trabajar). La tasa de actividad de esta población se cifraba en el 33,7 por ciento (frente al 67,8 por cien de la población general en esa misma fecha), menos de dos puntos por encima de la obtenida, con criterios bastante más restrictivos en la definición de discapacidad, en 1999. Las tasas de desempleo eran significativamente menores que tres años antes, tanto para las personas con discapacidades o problemas de salud de larga duración (15,3 por cien) como para el conjunto de la población en edad de trabajar (11,1 por cien), aunque mantenían diferencias significativas en perjuicio de las personas con discapacidad, y las tasas de empleo (personas ocupadas respecto de la población en edad de trabajar) habían ascendido moderadamente, situándose en el 28,5 por cien para las personas con discapacidades o problemas de salud y en el 60,3 por cien para la población general, con una diferencia de casi 32 puntos porcentuales.

En su publicación Perspectivas de Empleo 2003, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) recogió información sobre la situación laboral de las personas con discapacidad de entre 20 y 64 años en 19 países, de acuerdo con datos referidos al final de la década de los 90. España ocupaba el penúltimo lugar entre esos países (por delante únicamente de Polonia), con una tasa de empleo del 22 por ciento, frente al 44 por ciento de media para los 19 países estudiados (en algunos de los cuales, como Suiza y Noruega, más del 60 por ciento de las personas con discapacidad están empleadas).

A principios de 2008, la Fundación Equipara ha presentado el informe Equipara 2008, basado en los datos recopilados por el Observatorio para la mejora de la equiparación laboral de las personas con discapacidad. Según este informe, basado en 1.319 entrevistas telefónicas a responsables de contratación de empresas españolas de más de 50 trabajadores, aunque tres de cada cuatro de estas empresas ha contratado a alguna persona con discapacidad, sólo una de cada siete (el 14%) cumplen con el porcentaje de empleo de personas con discapacidad (2% de la plantilla) al que obliga la ley. En general, las empresas que han contratado a personas con discapacidad están muy satisfechas con el trabajo desempeñado por estos trabajadores, tanto por la eficiencia en sus tareas como por su motivación, aunque reconocen la existencia de carencias en la formación del colectivo, y ocasionalmente han referido la existencia de problemas de autoestima o de dificultades de relación de los trabajadores con discapacidad y el resto de los trabajadores.

La primera reflexión que suscitan estos datos es que en España queda todavía mucho por hacer para canalizar el potencial de empleo de las personas con discapacidad y hacer posible el ejercicio efectivo de su derecho a un trabajo digno. La segunda es que es posible lograrlo, como muestra la experiencia de otros países de nuestro entorno, en los que las personas con discapacidad tienen unos niveles de inserción laboral mucho mayores.

Para ello, es necesario actuar sobre los múltiples factores que influyen en la tasa de empleo de las personas con discapacidad. A la hora de explicar por qué unas personas con discapacidad tienen más éxito que otras a la hora de encontrar empleo y por qué en unas sociedades las personas con discapacidad, consideradas como conjunto, tienen más dificultades para su inserción laboral que en otras, tenemos que tener en cuenta no sólo los factores personales (el nivel educativo, la edad, el sexo, el tipo y severidad de la discapacidad, etc.), sino también muchos otros, como las expectativas de la familia y del entorno, las actitudes y el compromiso social de los empleadores, el nivel general de empleo, la calidad del empleo, el nivel general de retribuciones, la regulación de las relaciones laborales, las políticas de fomento del empleo y de la inserción....

Entre estos factores, quisiera destacar uno que está llamado a adquirir una gran importancia en los próximos años: me refiero al creciente compromiso de las empresas españolas con la accesibilidad y con el empleo de las personas con discapacidad, como una dimensión más de la política de responsabilidad social corporativa que las empresas líderes han comenzado a poner en práctica.

La responsabilidad social corporativa puede definirse como la implicación voluntaria de las empresas en la solución de las preocupaciones sociales y medioambientales de su entorno, y se desarrolla en tres vertientes principales: la ética en las relaciones internas de la empresa, la apuesta por la sostenibilidad y el medio ambiente y la acción social. Después de los escándalos financieros que, en los últimos años, han protagonizado grandes corporaciones norteamericanas y europeas, las empresas se han dado cuenta de que la sociedad les exige que sean algo más que meros generadores de beneficios. El prestigio de una empresa no depende ya sólo de lo saneada que esté su cuenta de resultados, sino de su capacidad para, sin dejar de ser rentable, tener un comportamiento ético, comprometerse con el futuro y dar respuestas a las demandas de los ciudadanos.

La responsabilidad social corporativa no es un simple gesto de marketing social. Las empresas que han apostado por ella han comenzado a descubrir que mantener un comportamiento ético es también rentable. Han descubierto que las inversiones que realizan para mejorar la accesibilidad de sus instalaciones, procesos y servicios benefician globalmente a la empresa (a los trabajadores, proveedores y clientes) y no sólo a las personas con discapacidad. Han descubierto también que el esfuerzo que supone desarrollar programas dirigidos a promover las incorporación laboral de personas con discapacidad, a mantener en el empleo a los trabajadores que adquieren una discapacidad y a facilitar la reinserción laboral de los trabajadores que han perdido su empleo debido a sus discapacidades, tiene una recompensa que es esencial para la empresa: el enriquecimiento de su capital humano.

Los trabajadores con discapacidad aportan conocimiento, experiencia y voluntad de superación, tres activos de los que ninguna empresa con vocación de liderazgo puede permitirse el lujo de prescindir. Por ello, el compromiso con la accesibilidad y con el empleo de las personas con discapacidad es más que el cumplimiento de una obligación legal o que el ejercicio de una responsabilidad ética. Puede convertirse también en una importante ventaja competitiva para las empresas que sean capaces de aprovechar el enorme potencial que tienen las personas con discapacidad.